martes, 28 de octubre de 2014

De los hermosos, para los hermosos.

Dirigido a aquellas personas que, cuando lo lean, sentirán.



No todo es lo que parece. A veces los colores, los aromas, las primeras impresiones, las últimas también. A veces no suelen ser lo que primeramente imaginamos.
Siendo infantes, de pequeños, siempre se nos ha enseñado un valor muy importante: La tolerancia. Ese valor que conlleva muchísimas cosas, una palabra que abarca muchas actitudes que vienen con la tolerancia. A respetar, a medir palabras, a ser sincero, a ser discreto con ciertas cosas, a pensar antes de hablar (Dos veces si fuera necesario). Algunas partes de todo este circo tan grande llamado vidas, no se han encargado o nunca tuvieron en cuenta estos valores a ser transmitidos por ellos mismos a sus hijos.
Vivimos hoy en día en una época, en la cual estamos rodeados de imágenes, de sonidos e imágenes alarmantes. Otros avisos por el centro que nos muestran una cara muy bonita, no lo niego. Ideales en televisión y figuras tan alucinantes que ni los propios farsantes se las pueden creer. En fin. Todo es una cuestión de actitud como diría un gran músico. Pero, que pasa cuando todos estos factores influyentes en la cultura, en las mentes jóvenes, en los ambientes públicos. Irrumpiendo en casi todos los hogares como si fuera un malviviente que no conoce fronteras; esta actitud también, que no creo que sea de la cual habla Páez.
Nos transportamos a un hecho común, en la vida real, en un momento cualquiera de la vida. En un momento en el cual ya han sido invadidas nuestras mentes; Variando individualmente según la edad, valores enseñados y aprendiendo, cuan expuestos o resguardados estuvieron y su personalidad; Nos encontramos con quienes son un grupo selecto, que se encontraron y asumieron serlo ya sea por motivos de igual pensamiento o mismos ideales.
 ¿Y si a este grupo, o a un individuo del mismo, le desagrado la idea que tiene una estrella al comenzar a brillar? ¿Como creen que actuaría si por alguna u otra razón, creen ellos que el brillo de dicha estrella no es lo suficientemente fuerte? Sería suficiente si pudiesen o tuvieran la capacidad de poder aceptar y digerir que, de hecho, no son los únicos que piensan. Que no son los únicos que razonan. Que hay otros puntos de vista, tal vez peor, tal vez mejor. Pero no los tienen. Afirmo esto porque hay varios casos en los que se da lo siguiente:

La persona que tiene un valor artificial,  (que tiene una idea semejante por muy poco al amor, que hasta crea un cierto complejo narcisista para con el mismo), siente que su idea (pensamiento, relaciones sociales, planes a futuro, etc.) está siendo amenazada por la simple idea de un tal vez mejor pensante, o que tiene ciertas menores actitudes que tal vez no dañen a nadie, y la persona se ve a si misma a futuro, adelantando el reloj del tiempo mentalmente, sin cambiar el presente. Y entonces la persona se ve que estará sola, y que de todo eso que se ha armado (tal vez no voluntariamente, quien sabe) no le sirve de nada. Sus valores artificiales no tienen colchón en donde amortiguar la caída cuando tanto pesen sus recuerdos y caen. Caen por el susto tan grande de haberse visto de esa manera. ¿Y entonces? ¿Cómo actuarían?
Los hermosos viven todos juntos. En sus países neuronales tienen grandes poderes e influencias sobre la sociedad. Tienen grandes riquezas y sabidurías indiscutibles. Y, ¡por dios! ¡Nunca te atrevas a no respetar sus tan detallados marcos sociales y creencias! ¡Nunca quieras descocer sus hilos de oro tan hermosos y finos! Tan resistentes como su fidelidad, tan pequeños como su amor por lo real.

Ahora imagina un organismo. Cualquier tipo de organismo. Uno capitalista, una simple empresa, un comentario imperialista si se quiere, un organismo social o lo que usted quiera. Si hay “competencia”, un organismo actuará dependiendo su personalidad o de aquella idea que persiga mantener o buscar idealizar en otros individuos. La mayoría, tiende a querer “vencer” de alguna manera esa otra ideología, a derrotar aquel concepto que amenazaría de alguna manera el funcionar normal de su gran maquina, su organismo, su ser, su plan.
Ahora, imaginen que esta “competencia” era una buena luz; Blanca e iridiscente y con ganas de salir al mundo. ¿Que pasa cuando aquellos organismos tratan de pisar constantemente a aquel otro organismo o persona? “Ni bien ser detectadas, atacadas y destruidas hasta que sus pensamientos no sean mas que cenizas o un calco de los nuestros”
Todo esto parece un macabro cuento fantasioso a simple vista, pero. Las apariencias… Ya saben. Como lo dije al principio. Para los hermosos siempre serán hermosos. Y de esto hay que estar enterados.
                                                                                            Jonni Sweet.