Dirigido a aquellas personas que, cuando lo lean, sentirán.
No todo es
lo que parece. A veces los colores, los aromas, las primeras impresiones, las
últimas también. A veces no suelen ser lo que primeramente imaginamos.
Siendo
infantes, de pequeños, siempre se nos ha enseñado un valor muy importante: La
tolerancia. Ese valor que conlleva muchísimas cosas, una palabra que abarca
muchas actitudes que vienen con la tolerancia. A respetar, a medir palabras, a
ser sincero, a ser discreto con ciertas cosas, a pensar antes de hablar (Dos
veces si fuera necesario). Algunas partes de todo este circo tan grande llamado
vidas, no se han encargado o nunca tuvieron en cuenta estos valores a ser
transmitidos por ellos mismos a sus hijos.
Vivimos hoy
en día en una época, en la cual estamos rodeados de imágenes, de sonidos e
imágenes alarmantes. Otros avisos por el centro que nos muestran una cara muy
bonita, no lo niego. Ideales en televisión y figuras tan alucinantes que ni los
propios farsantes se las pueden creer. En fin. Todo es una cuestión de actitud como diría un gran músico. Pero,
que pasa cuando todos estos factores influyentes en la cultura, en las mentes
jóvenes, en los ambientes públicos. Irrumpiendo en casi todos los hogares como
si fuera un malviviente que no conoce fronteras; esta actitud también, que no
creo que sea de la cual habla Páez.
Nos
transportamos a un hecho común, en la vida real, en un momento cualquiera de la
vida. En un momento en el cual ya han sido invadidas nuestras mentes; Variando
individualmente según la edad, valores enseñados y aprendiendo, cuan expuestos
o resguardados estuvieron y su personalidad; Nos encontramos con quienes son un
grupo selecto, que se encontraron y asumieron serlo ya sea por motivos de igual
pensamiento o mismos ideales.
¿Y si a este grupo, o a un individuo del
mismo, le desagrado la idea que tiene una estrella al comenzar a brillar? ¿Como
creen que actuaría si por alguna u otra razón, creen ellos que el brillo de
dicha estrella no es lo suficientemente fuerte? Sería suficiente si pudiesen o
tuvieran la capacidad de poder aceptar y digerir que, de hecho, no son los
únicos que piensan. Que no son los únicos que razonan. Que hay otros puntos de
vista, tal vez peor, tal vez mejor. Pero no los tienen. Afirmo esto porque hay
varios casos en los que se da lo siguiente:
La persona
que tiene un valor artificial, (que
tiene una idea semejante por muy poco al amor, que hasta crea un cierto
complejo narcisista para con el mismo), siente que su idea (pensamiento,
relaciones sociales, planes a futuro, etc.) está siendo amenazada por la simple
idea de un tal vez mejor pensante, o que tiene ciertas menores actitudes que
tal vez no dañen a nadie, y la persona se ve a si misma a futuro, adelantando
el reloj del tiempo mentalmente, sin cambiar el presente. Y entonces la persona
se ve que estará sola, y que de todo eso que se ha armado (tal vez no
voluntariamente, quien sabe) no le sirve de nada. Sus valores artificiales no tienen
colchón en donde amortiguar la caída cuando tanto pesen sus recuerdos y caen.
Caen por el susto tan grande de haberse visto de esa manera. ¿Y entonces? ¿Cómo
actuarían?
Los hermosos
viven todos juntos. En sus países neuronales tienen grandes poderes e
influencias sobre la sociedad. Tienen grandes riquezas y sabidurías
indiscutibles. Y, ¡por dios! ¡Nunca te atrevas a no respetar sus tan detallados
marcos sociales y creencias! ¡Nunca quieras descocer sus hilos de oro tan
hermosos y finos! Tan resistentes como su fidelidad, tan pequeños como su amor
por lo real.
Ahora
imagina un organismo. Cualquier tipo de organismo. Uno capitalista, una simple
empresa, un comentario imperialista si se quiere, un organismo social o lo que
usted quiera. Si hay “competencia”, un organismo actuará dependiendo su
personalidad o de aquella idea que persiga mantener o buscar idealizar en otros
individuos. La mayoría, tiende a querer “vencer” de alguna manera esa otra
ideología, a derrotar aquel concepto que amenazaría de alguna manera el
funcionar normal de su gran maquina, su organismo, su ser, su plan.
Ahora,
imaginen que esta “competencia” era una buena luz; Blanca e iridiscente y con
ganas de salir al mundo. ¿Que pasa cuando aquellos organismos tratan de pisar
constantemente a aquel otro organismo o persona? “Ni bien ser detectadas, atacadas y destruidas hasta que sus
pensamientos no sean mas que cenizas o un calco de los nuestros”
Todo
esto parece un macabro cuento fantasioso a simple vista, pero. Las apariencias…
Ya saben. Como lo dije al principio. Para los hermosos siempre serán hermosos.
Y de esto hay que estar enterados.Jonni Sweet.
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